martes, 18 de agosto de 2009

La importancia de la salud individual

Para poder cuidar al otro hay que saber cómo cuidarnos a nosotros mismos
Hola lector, me presento: mi nombre es Bruno Ballestrero, soy profesor de Tai Chi Chuan, Chi Kung y Kung Fu, y desde hace algunos meses vecino del barrio de San Telmo. Para promocionar las clases he puesto en la calle un afiche que reza: “¡Ocupate de tu bienestar!”. Y supongo que es por esto que me animo a escribir una nota en un periódico cuya edición gira en torno al bienestar, a cómo cuidarnos.
La salud debe ser total
Existe en la práctica del Arte Marcial china la idea que la habilidad debe ser total. Es casi una exageración que busca incentivar al practicante a desarrollar todo su potencial, al mismo tiempo que establece una idea de completitud: no alcanza con ser sólo rápido o sólo fuerte pues tener sólo una habilidad nos dejaría incompletos. Esta máxima puede trasladarse a la salud: la salud debe ser total. Imagínese una persona que tenga saludables solamente sus piernas pero no sus brazos… O que ese vecino suyo que tan simpático le cae le sonría sólo los martes y los viernes pero los jueves y los domingos sea un malhumorado. Cuando pensamos en nuestra salud tendríamos que incluir las diversas dimensiones de nuestra persona, tanto en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual.
La perspectiva oriental busca entender la relación entre las partes y no darle mayor importancia a una que a otra. Entonces comer “sano” y no hacer actividad física a la larga no alcanza. Cuidar tanto su cuerpo al punto de que nunca más disfrutará de una copa de vino o un helado, tampoco. Ser tan intelectual y bien informado que ya nada le causa gracia porque el mundo está arruinado, tampoco. Cierta flexibilidad es necesaria, evitando que caigamos en las rigideces que le quitan el sabor y la sorpresa a la vida.
Y cuando surja el malestar o la enfermedad lo podemos tomarlo como un desafío: se muestra una parte de nuestro ser que quiere mejorar y así lo pide. Por ejemplo, un dolor de la espalda podría desafiarnos a mejorar nuestra postura, o aprender a relajar y soltar la tensión que produce el ritmo acelerado de la vida cotidiana. Cuando haya trascendido el malestar por haber modificado un aspecto de mi persona y cómo éste se relaciona con el conjunto de lo que soy, probablemente me sentiré mejor y de alguna manera más completo.
Ser saludable no significa emparentarse con el modelo de belleza del momento; no significa cuidar una estética determinada ni comer solamente productos light o con etiquetas de color verde, ni volverse vegetariano. Pretende pensarse de forma completa, abarcando la salud física por medio de una actividad que mantiene el cuerpo en movimiento evitando que se “estanque y se pudra”; de valorizar lo que se está metiendo dentro del cuerpo cada vez que comemos, sabiendo que hay alimentos que nos nutren y sanan y otros que no nos nutren pero además nos van enfermando; y creyendo que es la felicidad la que realmente embellece a una persona. No importa cuál sea el modo de hacerlo que usted elija (y tal vez vaya cambiando con el tiempo).
La salud no tiene precio
Algunas de las limitaciones que todos tenemos aquí en Buenos Aires son el dinero y el tiempo. Pero no hay que medir la salud en función del dinero ni escatimar tiempo en ella. Dentro de un contexto en el cual la salud se cobra caro (me refiero al negocio de las prepagas y los medicamentos) curarse puede resultar mucho más costoso que prevenirse. Trabajemos, pero sepamos descansar. El esfuerzo es desgaste y el reposo es recarga y son indivisibles. En el Arte Marcial se dice: “entrenar y descansar van de la mano, juntos, como Yin y Yang”. En criollo: trabajar sin descansar es como cocinar sin comer.
Mucha gente que conozco gasta más dinero en curar la enfermedad cuando aparece que en vivir de una manera que lo mantenga saludable. Tal vez ese curso de teatro o ese viaje que tantas veces pospusimos valga la pena por la felicidad que genera, y es también una inversión en nuestra salud. Es común gastar plata en medicinas prepagas al mismo tiempo que ahorramos en la comida eligiendo comprar siempre lo que está en oferta, aún cuando sea un mal alimento. Pero recordemos a Hipócrates: “Que la comida sea tu medicina”. A veces no tenemos plata ni tiempo entonces resolvemos 2 por 1: comida rápida prefabricada y empaquetada, lista para servir y a bajo costo. Pero luego no nos sentimos del todo bien (entre otras razones por estar mal alimentados) y vamos a ver al médico, quien nos receta drogas farmacéuticas y complejos vitamínicos. Terminamos usando el mismo tiempo (entre médicos y farmacias) y la misma plata (entre drogas y vitaminas).
Se dice que la salud (así como la felicidad o el amor) no se la puede comprar ni tomar, sino que la atraemos por medio de la persona que seamos.
El bienestar individual construye el bienestar social
La última idea que quiero expresar: su propio bienestar individual ayuda a construir el bienestar social. Para que podamos cuidar a otro, primero debemos poder cuidarnos a nosotros mismos: cuando yo me encuentra mal no puedo hacerle bien a la mujer que amo, ni a mis amigos, ni a mi vecino ni a mi pueblo. Hay una idea hindú que quisiera mencionar: el Sol, dicen, es simplemente brillante, pero porque brilla, el Mundo está lleno de luz. Sentirse bien uno mismo equivale a poder brindarle un poquito más de luz al mundo. —Bruno Ballestrero, vecino y profesor de artes marciales.
NOTA PUBLICADA EN EL PERIODICO BARRIAL "EL SOL DE SAN TELMO", NUMERO 13, AGOSTO 2009

lunes, 17 de agosto de 2009

Alimentación y Salud (Charlas - Julio 2009)

El propósito de esta charla es darse un tiempo para pensar acerca de lo que comemos. Allá vamos...

Hay 2 formas fundamentales de incorporar energía (chi): con la respiración y con la comida. Y es partiendo de este lugar que le vamos a otorgar importancia a la alimentación. Si Ud. lector no cree en la energía interna que circula en su cuerpo, no lea más. Pero si cree tenga muy presente esta premisa: las dos formas principales de incorporar chi es a través del aire y del alimento.
Ud. puede ser sano y de tanto en tanto desequilibrarse y enfermar o puede ser desequilibrado y enfermizo y de vez en cuando experimentar el bienestar. En ambos casos es Ud. responsable.
Si salud y enfermedad están relacionados con el chi de su cuerpo, y parte de su propio chi fue incorporado con su comer, tal vez valga la pena dedicarle una reflexión a ello.

La alimentación como profilaxis
La alimentación debe cuidarlo, sanarlo. Lo que coma diariamente debe hacerlo sentir bien por lo que signifique como nutriente, por la forma en que se presenta ese tentador plato a sus ojos y por lo sabroso que sea al degustarlo. Comer algo que "dicen que es bueno para la salud" pero que le resulta feo... a la larga lo va a dejar. La comida "sana" debe ser rica y puede serlo. Aprenda a cocinar rico (o sepa dónde comprarlo) y déle tiempo a su paladar a reconocer esos sabores distintos - no compare una milanesa napolitana con papas fritas con un plato de arroz integral con repollitos de Bruselas y palta. Es como comparar una película en el cine con una obra de teatro. Si va al teatro esperando ver efectos especiales, súper entretenimiento, grandes sonidos y explosiones probablemente se decepcione. Pero si se abre a la experiencia teatral descubrirá algo fascinante. Entonces... déle tiempo a su panza, a su boca y a su cerebro a descubrir nuevos placeres. No olvide que la fuerza del hábito es muy grande y necesitará varios intentos para modificarla (y así modificarse). Verduras, frutas frescas, frutas secas, semillas, hongos, huevos y leche son excelentes alimentos. Poseen agua, minerales, vitaminas, hidratos de carbono, proteínas, grasas y calorías. Obviamente, si Ud. por verdura entiende solamente lechuga, tomate, cebolla y zanahoria no podrá hallar tantos nutrientes ni sabores. Pero hay mucho más que eso: morrón, pepino, perejil, acelga, rúcula, radicheta, remolacha, apio, espinaca, brócoli, repollitos, zapallitos, coliflor, etc. Lo mismo sucede con los frutos: manzana, banana, naranja, mandarina, pera, frutilla, arándano, cereza, ciruela, melón, sandia, uva, mango, palta, higo, dátil, durazno, ananá, nueces, almendras, castañas, etc. Tal vez valga la pena darse una vuelta por la verdulería o frutería de su barrio y volver a mirar con ojos curiosos qué es todo eso que allí se ofrece.

Dietas
Existen diversas posturas acerca de dietas alimenticias: vegetarianos, macrobióticos, raw-food (comida no cocida) son sólo algunos ejemplos de ello. Además existen hábitos culturales culinarios: comida china, francesa, árabe, europea, etc. Hace no tantos años atrás el pueblo comía lo que el medio natural le ofrecía - los chinos comían mucho arroz porque allí se podía plantar y cultivar, los japoneses comían mucho pescado porque habitaban una pequeña isla rodeada de mar y los argentinos comían mucha carne porque La Pampa estaba llena de vacas. Hoy esto cambió ya que es posible conseguir productos de todo el mundo. En el Mercado de San Telmo hay peras de Japón y en medio del invierno podríamos comprar mango, fruta característica de climas tropicales. Esta variedad nos permite poder elegir y decidir cómo queremos ser a partir del comer. Todos las posturas alimenticias antes mencionadas pueden llevarse actualmente a cabo en Buenos Aires ya que podemos encontrar en la ciudad los productos que estas nos exigen como doctrinas. Encuentro importante la siguiente aclaración: no se fanatice ni se rigidise con ninguna manera de comer ni con ninguna dieta particular. La cultura del "asado" o del café con leche con medialunas en el bar son únicas en el mundo y Ud. está en la Argentina - no se pierda esta extraordinaria experiencia porque es Ud. parte de la macrobiótica o por ser vegetariano. Obviamente, tampoco abandone sus convicciones ni fuerce sus gustos. Es bastante usual que tras leer acerca de un dieta se comience pensando que " bueno, hasta acá. De ahora en adelante como distinto" lo cual probablemente no pase de una manera tan drástica sino que sea una progresión con avances y retrocesos tal cual lo experimenta en su práctica del Arte Marcial Chino, sintiendo algunos días que la técnica mejora y otros que ha empeorado, pero que tras la perseverancia y dedicación los movimientos empiezan a salir evidentemente mejor. El Maestro Chan Kowk Wai suele decirle a sus alumnos algo así como "coman bien, coman variado y si están entrenando, coman mucho". Su cuerpo necesita recuperarse correctamente del desgaste que proporciona el ejercicio físico y para ello no alcanza solamente con una buena respiración: coma bien y descanse bien. Esto no significa comer light ni solamente productos con etiquetas verdes y/o chicas lindas, ni comidas sin sabor o ni que nuca pueda uno comer cosas simplemente por gusto.