miércoles, 30 de diciembre de 2009

martes, 18 de agosto de 2009

La importancia de la salud individual

Para poder cuidar al otro hay que saber cómo cuidarnos a nosotros mismos
Hola lector, me presento: mi nombre es Bruno Ballestrero, soy profesor de Tai Chi Chuan, Chi Kung y Kung Fu, y desde hace algunos meses vecino del barrio de San Telmo. Para promocionar las clases he puesto en la calle un afiche que reza: “¡Ocupate de tu bienestar!”. Y supongo que es por esto que me animo a escribir una nota en un periódico cuya edición gira en torno al bienestar, a cómo cuidarnos.
La salud debe ser total
Existe en la práctica del Arte Marcial china la idea que la habilidad debe ser total. Es casi una exageración que busca incentivar al practicante a desarrollar todo su potencial, al mismo tiempo que establece una idea de completitud: no alcanza con ser sólo rápido o sólo fuerte pues tener sólo una habilidad nos dejaría incompletos. Esta máxima puede trasladarse a la salud: la salud debe ser total. Imagínese una persona que tenga saludables solamente sus piernas pero no sus brazos… O que ese vecino suyo que tan simpático le cae le sonría sólo los martes y los viernes pero los jueves y los domingos sea un malhumorado. Cuando pensamos en nuestra salud tendríamos que incluir las diversas dimensiones de nuestra persona, tanto en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual.
La perspectiva oriental busca entender la relación entre las partes y no darle mayor importancia a una que a otra. Entonces comer “sano” y no hacer actividad física a la larga no alcanza. Cuidar tanto su cuerpo al punto de que nunca más disfrutará de una copa de vino o un helado, tampoco. Ser tan intelectual y bien informado que ya nada le causa gracia porque el mundo está arruinado, tampoco. Cierta flexibilidad es necesaria, evitando que caigamos en las rigideces que le quitan el sabor y la sorpresa a la vida.
Y cuando surja el malestar o la enfermedad lo podemos tomarlo como un desafío: se muestra una parte de nuestro ser que quiere mejorar y así lo pide. Por ejemplo, un dolor de la espalda podría desafiarnos a mejorar nuestra postura, o aprender a relajar y soltar la tensión que produce el ritmo acelerado de la vida cotidiana. Cuando haya trascendido el malestar por haber modificado un aspecto de mi persona y cómo éste se relaciona con el conjunto de lo que soy, probablemente me sentiré mejor y de alguna manera más completo.
Ser saludable no significa emparentarse con el modelo de belleza del momento; no significa cuidar una estética determinada ni comer solamente productos light o con etiquetas de color verde, ni volverse vegetariano. Pretende pensarse de forma completa, abarcando la salud física por medio de una actividad que mantiene el cuerpo en movimiento evitando que se “estanque y se pudra”; de valorizar lo que se está metiendo dentro del cuerpo cada vez que comemos, sabiendo que hay alimentos que nos nutren y sanan y otros que no nos nutren pero además nos van enfermando; y creyendo que es la felicidad la que realmente embellece a una persona. No importa cuál sea el modo de hacerlo que usted elija (y tal vez vaya cambiando con el tiempo).
La salud no tiene precio
Algunas de las limitaciones que todos tenemos aquí en Buenos Aires son el dinero y el tiempo. Pero no hay que medir la salud en función del dinero ni escatimar tiempo en ella. Dentro de un contexto en el cual la salud se cobra caro (me refiero al negocio de las prepagas y los medicamentos) curarse puede resultar mucho más costoso que prevenirse. Trabajemos, pero sepamos descansar. El esfuerzo es desgaste y el reposo es recarga y son indivisibles. En el Arte Marcial se dice: “entrenar y descansar van de la mano, juntos, como Yin y Yang”. En criollo: trabajar sin descansar es como cocinar sin comer.
Mucha gente que conozco gasta más dinero en curar la enfermedad cuando aparece que en vivir de una manera que lo mantenga saludable. Tal vez ese curso de teatro o ese viaje que tantas veces pospusimos valga la pena por la felicidad que genera, y es también una inversión en nuestra salud. Es común gastar plata en medicinas prepagas al mismo tiempo que ahorramos en la comida eligiendo comprar siempre lo que está en oferta, aún cuando sea un mal alimento. Pero recordemos a Hipócrates: “Que la comida sea tu medicina”. A veces no tenemos plata ni tiempo entonces resolvemos 2 por 1: comida rápida prefabricada y empaquetada, lista para servir y a bajo costo. Pero luego no nos sentimos del todo bien (entre otras razones por estar mal alimentados) y vamos a ver al médico, quien nos receta drogas farmacéuticas y complejos vitamínicos. Terminamos usando el mismo tiempo (entre médicos y farmacias) y la misma plata (entre drogas y vitaminas).
Se dice que la salud (así como la felicidad o el amor) no se la puede comprar ni tomar, sino que la atraemos por medio de la persona que seamos.
El bienestar individual construye el bienestar social
La última idea que quiero expresar: su propio bienestar individual ayuda a construir el bienestar social. Para que podamos cuidar a otro, primero debemos poder cuidarnos a nosotros mismos: cuando yo me encuentra mal no puedo hacerle bien a la mujer que amo, ni a mis amigos, ni a mi vecino ni a mi pueblo. Hay una idea hindú que quisiera mencionar: el Sol, dicen, es simplemente brillante, pero porque brilla, el Mundo está lleno de luz. Sentirse bien uno mismo equivale a poder brindarle un poquito más de luz al mundo. —Bruno Ballestrero, vecino y profesor de artes marciales.
NOTA PUBLICADA EN EL PERIODICO BARRIAL "EL SOL DE SAN TELMO", NUMERO 13, AGOSTO 2009

lunes, 17 de agosto de 2009

Alimentación y Salud (Charlas - Julio 2009)

El propósito de esta charla es darse un tiempo para pensar acerca de lo que comemos. Allá vamos...

Hay 2 formas fundamentales de incorporar energía (chi): con la respiración y con la comida. Y es partiendo de este lugar que le vamos a otorgar importancia a la alimentación. Si Ud. lector no cree en la energía interna que circula en su cuerpo, no lea más. Pero si cree tenga muy presente esta premisa: las dos formas principales de incorporar chi es a través del aire y del alimento.
Ud. puede ser sano y de tanto en tanto desequilibrarse y enfermar o puede ser desequilibrado y enfermizo y de vez en cuando experimentar el bienestar. En ambos casos es Ud. responsable.
Si salud y enfermedad están relacionados con el chi de su cuerpo, y parte de su propio chi fue incorporado con su comer, tal vez valga la pena dedicarle una reflexión a ello.

La alimentación como profilaxis
La alimentación debe cuidarlo, sanarlo. Lo que coma diariamente debe hacerlo sentir bien por lo que signifique como nutriente, por la forma en que se presenta ese tentador plato a sus ojos y por lo sabroso que sea al degustarlo. Comer algo que "dicen que es bueno para la salud" pero que le resulta feo... a la larga lo va a dejar. La comida "sana" debe ser rica y puede serlo. Aprenda a cocinar rico (o sepa dónde comprarlo) y déle tiempo a su paladar a reconocer esos sabores distintos - no compare una milanesa napolitana con papas fritas con un plato de arroz integral con repollitos de Bruselas y palta. Es como comparar una película en el cine con una obra de teatro. Si va al teatro esperando ver efectos especiales, súper entretenimiento, grandes sonidos y explosiones probablemente se decepcione. Pero si se abre a la experiencia teatral descubrirá algo fascinante. Entonces... déle tiempo a su panza, a su boca y a su cerebro a descubrir nuevos placeres. No olvide que la fuerza del hábito es muy grande y necesitará varios intentos para modificarla (y así modificarse). Verduras, frutas frescas, frutas secas, semillas, hongos, huevos y leche son excelentes alimentos. Poseen agua, minerales, vitaminas, hidratos de carbono, proteínas, grasas y calorías. Obviamente, si Ud. por verdura entiende solamente lechuga, tomate, cebolla y zanahoria no podrá hallar tantos nutrientes ni sabores. Pero hay mucho más que eso: morrón, pepino, perejil, acelga, rúcula, radicheta, remolacha, apio, espinaca, brócoli, repollitos, zapallitos, coliflor, etc. Lo mismo sucede con los frutos: manzana, banana, naranja, mandarina, pera, frutilla, arándano, cereza, ciruela, melón, sandia, uva, mango, palta, higo, dátil, durazno, ananá, nueces, almendras, castañas, etc. Tal vez valga la pena darse una vuelta por la verdulería o frutería de su barrio y volver a mirar con ojos curiosos qué es todo eso que allí se ofrece.

Dietas
Existen diversas posturas acerca de dietas alimenticias: vegetarianos, macrobióticos, raw-food (comida no cocida) son sólo algunos ejemplos de ello. Además existen hábitos culturales culinarios: comida china, francesa, árabe, europea, etc. Hace no tantos años atrás el pueblo comía lo que el medio natural le ofrecía - los chinos comían mucho arroz porque allí se podía plantar y cultivar, los japoneses comían mucho pescado porque habitaban una pequeña isla rodeada de mar y los argentinos comían mucha carne porque La Pampa estaba llena de vacas. Hoy esto cambió ya que es posible conseguir productos de todo el mundo. En el Mercado de San Telmo hay peras de Japón y en medio del invierno podríamos comprar mango, fruta característica de climas tropicales. Esta variedad nos permite poder elegir y decidir cómo queremos ser a partir del comer. Todos las posturas alimenticias antes mencionadas pueden llevarse actualmente a cabo en Buenos Aires ya que podemos encontrar en la ciudad los productos que estas nos exigen como doctrinas. Encuentro importante la siguiente aclaración: no se fanatice ni se rigidise con ninguna manera de comer ni con ninguna dieta particular. La cultura del "asado" o del café con leche con medialunas en el bar son únicas en el mundo y Ud. está en la Argentina - no se pierda esta extraordinaria experiencia porque es Ud. parte de la macrobiótica o por ser vegetariano. Obviamente, tampoco abandone sus convicciones ni fuerce sus gustos. Es bastante usual que tras leer acerca de un dieta se comience pensando que " bueno, hasta acá. De ahora en adelante como distinto" lo cual probablemente no pase de una manera tan drástica sino que sea una progresión con avances y retrocesos tal cual lo experimenta en su práctica del Arte Marcial Chino, sintiendo algunos días que la técnica mejora y otros que ha empeorado, pero que tras la perseverancia y dedicación los movimientos empiezan a salir evidentemente mejor. El Maestro Chan Kowk Wai suele decirle a sus alumnos algo así como "coman bien, coman variado y si están entrenando, coman mucho". Su cuerpo necesita recuperarse correctamente del desgaste que proporciona el ejercicio físico y para ello no alcanza solamente con una buena respiración: coma bien y descanse bien. Esto no significa comer light ni solamente productos con etiquetas verdes y/o chicas lindas, ni comidas sin sabor o ni que nuca pueda uno comer cosas simplemente por gusto.

viernes, 10 de julio de 2009

IMAGINARIO Y REALIDAD DEL ARTE MARCIAL (Charlas - Junio 2009)

En general el público que se acerca a la práctica del Arte Marcial Chino (AMC) lo hace por alguno/s (sino todos) de estos motivos: quiero/necesito/me recomendaron hacer algo de actividad física; quiero aprender algo de defensa personal; siento atracción por la mística existente alrededor de la figura del Maesto Oriental y quiero tomar algo de eso para mejorar mi vida. En cambio, si concurre a las clases solamente para hacer algo de gimnasia todo es más sencillo ya que empieza y termina allí mismo: movimiento es vida y mientras sienta que la clase es entretenida, agradable y que mi cuerpo se siente mejor estará conforme y satisfecho. Son las otras dos motivaciones las que despiertan y desarrollan el imaginario popular volviendo más confusa la distinción entre lo que es "real", concreto y tangible y lo fantasioso.

Mencionemos algunas creencias del imaginario popular: que el Maestro no come carne; que el Maestro no fuma; que el Maestro es imbatible en combate; que los antiguos Maestros siempre han sido mejores; que la pelea en manos de un Maestro puede ser sin violencia; que a través de la práctica se logra algo más, entendiendo por esto algún tipo de experiencia espiritual de realización mística.
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Maestros Budistas
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Bueno, muchos Maestros del AMC sí comen carne (y fuman). La doctrina budista no permite comer carne y de ahí esta creencia, pero no todos los maestros y profesores del AMC son budistas que se rigen por esta doctrina. Sucede distinto con el Yoga ya que en su misma práctica se establece que la ingesta de ciertos alimentos - incluida la carne- son negativos para el practicante (lo cual no significa que uno no pueda practicar Yoga y comer Carne). Con el cigarrillo sucede algo similar: muchísimos chinos fuman y toman alcohol, razgos existentes en casi todas las culturas de hoy en día. Los Maestros de AMC no son la excepción, si no que comparten y componen esta cultura. Cierto es que una persona que realiza actividad física regularmente, aún cuando sea fumador, estará en mejor estado de salud que si no la hiciera - incluso algunos Maestros sostienen que son capaces de limpiar sus pulmones con el entrenamiento de ejercicios respiratorios.
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El Maestro imbatible
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Partamos de pensar que todos los grandes Maestros del AMC son imbatibles en combate. ¿Qué pasaría entonces si 2 de ellos se enfrentasen entre sí? ¿Quién resultaría vencedor cuando ambos son imbatibles? Hay cuatro clases de relatos que responden a esta pregunta: A) El perdedor reconoce la superiordad del vencedor y decide convertirse en su alumno para aprender de este - un ejemplo es el caso de Li Sa Mo, Maestro del estilo Bak Siu Lam, quien tras ser derrotado en combate por Ku Yu Cheung se convierte en su discípulo. B) Ambos dicen haber vencido y de acuerdo a quien cuente la historia esta será distinta - el caso de la pelea entre Bruce Lee y Wong Jack Mang. C) Tras una monumental y magnífica pelea se declara un empate donde ambos reconocen que el otro también es un Gran Maestro. D) El vencedor da muerte al derrotado y se lo ubica en un lugar de personaje histórico villano - algunos relatos acerca del monje Pak Mei lo ubican en ese lugar de malvado al sostener que traiciona al templo de Shao Lin participando del ataque y destrucción del mismo.
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Trompadas sin violencia
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¿Qué pasaría si un Maestro se peleara en la vida real? Se pelearía y punto. Y toda pelea real es violenta: todo golpe recibido duele y lastima, puede haber huesos fracturados, moretones y sangre. Y eso con independencia de la mayor o menor serenidad y destreza con que el peleador resuelva la situación de la pelea. Es en gran medida gracias al desarrollo del cine que debemos la creación de un imaginario en el cual una pelea puede ser espectacularmente vistosa, limpia, serena y no violenta.
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Filósofos, Guerreros y Sabios
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¿Qué hay de la mística de la conjunción entre filosofía, espiritualidad, sabiduría y guerrero que aparecen ligadas a la figura del Maestro de AMC? Parte de esto tiene que ver con la génesis de lo que hoy llamamos Artes Marciales y está relacionado al templo Shao Lin donde se combinaron los caminos del Budismo indio, los monjes budistas chinos y los militares allí refugiados. No vamos a explicar este tema (para más información leer "Origen de las Artes Marciales"), pero sí aclarar una obviedad: el practicante moderno no suele ser ninguno de estos tres casos - ni monje budista hindú, ni monje budista chino, ni militar. En cambio suele ser un profesional, un estudiante, un comerciante, un músico, padre, madre, docente, etc. Se presentan entonces dos cuadros con actores muy distintos entre sí: el momento histórico en el cual surgen las Artes Marciales y la actualidad. Otra obviedad, lo sé. Téngame paciencia lector que trataré de llevarlo hacia lugares más interesantes. Las preguntas que surgen son: ¿Cuánto cambió el AMC desde entonces? ¿Cómo cambió? Yo que no soy ni monje, ni militar, ni dedico mi día entero al entrenamiento, ¿Qué practico? ¿Por qué practico? ¿Qué puedo esperar lograr con mi práctica? ¿Cómo lograrlo? Por medio del AMC puedo buscar una acción terapéutica para mi salud física y mental; puedo querer lograr aptitudes en eso que entendemos por defensa personal; puedo ir acercándome a ciertos rasgos de la "cultura oriental" que incluyen hábitos, costumbres y corrientes de pensamiento ligados a la filosofía y la religión.
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En un contexto de cierto mínimo bienestar económico de no indigencia no existen factores externos que impidan practicar: si hay limitaciones, estas son internas. No es cierto que por no tener mucho tiempo tenga uno que no hacer un poquito: ya sabemos que no hay grandes viajes que no hayan empezado con un simple paso. Todos podemos encontrar 20 minutos para entrenar. La imagen del monje que meditaba horas y finalmente alcanzaba la sabiduría se ha resignificado para nosotros en la dificultad de encontrar el rato de práctica sólos, tal vez en casa. No es correcto pensar en términos de "Voy a ser un monje y raparme la cabeza y levantarme a las 5 de la mañana" cuando aún no logré despertarme 20 minutos antes de lo habitual para disfrutar de ese tiempo de entrenamiento antes que la jornada laboral comience para mi, o bien de utilizar esos 20 minutos antes de dormir. Tampoco es correcto pensar "Ahora no, pero más adelante cuando pueda..." ó "Todavía no puedo pero cuando 'X' factores cambien voy a poder comenzar a hacerlo". Siempre va a haber "X" factores para no practicar hoy. Por eso el monje se aislaba en un templo o en las montañas. Lo grandioso para nosotros es poder hacerlo aún inmersos en nuestra realidad. Desde que el AMC se comenzó a enseñar a laicos y fuera del templo dejó de existir el requisito de primero abandonar la vida terrenal para luego entrenar. Hoy se trata de aprender a practicar en medio de esta vida social y comunitaria. En este aspecto el Arte salió del templo pero no se alejó del budismo: se trata de hacer hoy más allá del Paraíso que tal vez se pueda encontrar mañana. No hay en lo concreto mucho más allá de la practica de hoy. Y aún asumiendo que en algún momento lo hubiere será producto de la suma de prácticas de hoy. Es ese el gran cambio: practicar hoy en vez de esperar el mejor momento para hacerlo, ya que no hay mejor momento que ahora. Uno puede no poder, no querer, no saber cómo, pero no será porque exista un mejor momento. Conversando con un profesor me contó esta idea: "imaginate a vos dentro de un largo pasillo. A medida que entrenás vas recorriéndolo, avanzando y acercándote al final del mismo, donde existe una puerta que está cerrada pero que en algún momento alcanzarás, la abrirás y verás que existe más allá de ese pasillo. Un día luego de mucho entrenar finalmente la alcanzás y abrís: lo que ves es un espejo donde sólo estás vos mismo reflejado".
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Muchas cosas no tangibles lo van cambiando a uno mientras se desarrolla como artista marcial. El AMC brinda la posibilidad de convertirse en un medio de auto superación y desarrollo personal que trascienden la gimnasia y el concreto entrenamiento de hoy, pero esto sucede sobre la base de la práctica, que es nuestro medio para lograrlo, nuestra herramienta. Existen infinidad de medios o herramientas distintas, pudiendo nombrar a modo de ejemplo el Yoga pero también el Teatro, la Música, el Psicoanálisis, la Religión o la Cocina. En gran medida la capacidad de convertir el quehacer diario en una manera de autosuperación o desarrollo personal dependerá de quién es el es que hace y cuánto jugo le exprime a lo que haga. Pero ya en la génesis del AMC (repetimos: textos budistas hindúes, templo chino, monjes y guerreros) encontramos este deseo de autosuperación.
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viernes, 1 de mayo de 2009

SE PUEDE (Charlas - Abril 2009)

El espacio de charla de este mes toma como punto de partida el comentario de una estudiante de Tai Chi. Ella asistió a una jornada donde se explicaba cómo usar el Arte para defensa personal y luego comentó: “me sirvió mucho que el profesor insistiera en que es posible usar el tai chi para defenderse en la calle. Su convicción me fue transmitida y ahora al menos me atrevo a pensar que con práctica yo también podría defenderme. Me corrí del lugar de creer que sólo los grandes maestros son capaces de usar tai chi para pelear: una mujer que simplemente practica con cierta regularidad y devoción también puede lograrlo”. No se refería a espectaculares y complejas técnicas sino a algo básico pero que la podría salvar de un aprieto. Lo que le dejó aquella jornada fue muy valioso: la posibilidad de creer que es posible, de creer que uno puede. Esta premisa debiera ser básica en cualquier practicante de Artes Marciales Chinas (AMC). Debe saberse que la autosuperación puede suceder. En este caso, a través del entrenamiento. Es usual que se nombre al AMC como Kung Fu, término que denota una habilidad o pericia que fue adquirida como consecuencia a dedicarle tiempo y esfuerzo a su obtención. Tal vez sea valioso reflexionar acerca de que la posibilidad de aumentar la comprensión del Arte la tenemos todos, siempre y cuando sepamos que la manera es con dedicación, esfuerzo y tiempo.
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Yo me convertí en profesor casi sin darme cuenta, más siempre supe cuánto tiempo le dedicaba a mi entrenamiento. Hoy miro videos míos de hace años atrás y noto las diferencias con el presente, y me enorgullezco. No de cuán correctos o errados estén los movimientos sino de que he mejorado, que yo me mejoré un poquito a mi mismo. Y experimentar la autosuperación (sea en el plano que sea) siempre es reconfortante.
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Decir que es posible no es sostener que todos podemos lograr lo mismo, ya sea en cantidad o en calidad. No todo es posible para uno, y menos aún todo al mismo momento. Incluso quiero diferenciarme de ciertos escritos, pensadores y autores cuyo mensaje “new age” me parece ser omnipotente y además errado al exaltar el pensamiento por sobre la acción llegando a decir cosas tales como: “ todo es posible con sólo desearlo”.
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Retomando el motivo principal de este texto, decíamos, debe ser una premisa básica para el practicante el creer que él puede, lo que podría enriquecerse con el decidir concientemente qué es lo que a uno le gusta (ría) desarrollar más y en consecuencia rechazar o postergar algunas otras cosas en función de esto otro. La pérdida de la elección pero también la ganancia que brinda el abarcar poco para poder apretar mucho.
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El Profesor de mi Profesor tiene una historia fascinante que lo llevó a ser un Gran Maestro: comenzó a entrenar a los 4 años de edad y postergó en gran parte su vida social para dedicarse al estudio del AMC. Domina muchos estilos diversos (algunos ejemplos: Shaolin Norte, Choy Li Fut, Mantis, Tai Chi, Hsing Yi) y alrededor de 150 formas. Aún él, que representa para muchísimos practicantes (yo incluído) una fuente de conocimiento a la cual nunca podremos emular (entre otras cosas por falta de tiempo), aún él es más de una cosa y menos de otra. Es más famoso mundialmente por su Shaolin Norte que por su Tai Chi. Él puede ser considerado un modelo real y tangible de lo mucho que se puede sin caer en la necedad de confundir el mucho con el todo.

sábado, 25 de abril de 2009

DIFERENTES TIPOS DE CHI (Charlas - Marzo 2009)

Para la medicina tradicional de China, todo lo existente posee Chi, siendo el Chi energía. El universo tiene energía, la Tierra tiene energía, el ser humano también.
El Chi celestial se denomina Tian Chi ( por celestial entendemos el cielo, el éter, los planetas, el universo ). El Chi del planeta Tierra se denomina Di Chi. El Chi del ser humano se lo nombró Ren Chi. Cada uno de los elementos manifiestos en el universo posee su propio Chi, y se los puede clasificar en estos tres grandes grupos: el Cielo, la Tierra y el ser humano.

La visión taoísta postula la idea que establece que todo está interrelacionado (visión compartida por otras corrientes de pensamiento, incluso occidentales). Se cree entonces que la Tierra recibe la influencia del Cielo, los humanos reciben la influencia de la Tierra - y por implicancia también del Cielo.
Actualmente la tendencia académica es apuntar hacia un paradigma integrativista, en gran medida consecuente resultado de años de un pensamiento analítico, divisionista y especificista, que en su afán de comprender y dominar cada una de las partes que componen la realidad ha caído muchas veces en la pérdida de la posibilidad de ver el bosque al ser cegado por sólo un árbol.
Retomando la idea principal que trato de expresar aquí, nuestro bosque en términos energéticos es Tian Chi, Di Chi y Ren Chi – todos ellos; e interrelacionados entre sí. Si comparto esta idea y la comprendo, sé (o creo en que) mi Chi -y por ende quién yo soy- depende también del Di Chi y del Tian Chi. Entonces abro el diario y leo acerca de la contaminación ambiental planetaria en aumento, lo traduzco al lenguaje de tres tipos de Chi… y al menos tomo conciencia que eso – la alteración del Tian y Di Chi – afectarán al Ren Chi: a mí mismo. Entro al supermercado. Veo los alimentos que se ofrecen. Pienso en la forma en que estos llegan a las góndolas. En la manera en que las civilizaciones actuales están rompiendo la Tierra debido a sus métodos de producción ( cuyo fin es la mayor rentabilidad). De todos los alimentos allí en venta, al menos su gran mayoría, están generando grandes modificaciones en la interacción de los tres tipos de Chi debido al mecanismo por el cual se los produce y comercializa.
Escribe Yang, Jwing – Ming en el libro “Las ocho piezas del brocado”: “ Chi es la energía o fuerza natural que llena el universo. (…) En la antigüedad, los chinos creían que el Chi Celeste controlaba los fenómenos atmosféricos, el clima y los desastres naturales (…). El viento ha de soplar, la lluvia debe caer (…) a fin de que el Chi Celeste logre (…) equilibrio energético. El Chi Celeste también afecta al Chi Humano, y la adivinación y la astrología son intentos de explicarlo.
(…) El Chi Terrestre es influido y controlado por el Chi Celeste. Por ejemplo (…) sin lluvia las plantas mueren.” . Luego sigue en “La Esencia del Taiji Qigong”: “Cuando un elemento pierde su equilibrio, enferma, muere y se descompone. Así pues, el equilibrio, la armonía y la influencia entre unos y otros constituyen los temas más importantes”. También hace referencia al Feng Shui como manera de analizar la relación entres los tres Chi: de Cielo, Tierra y Hombre.

Yo – en cuanto ser humano – sólo puedo ocuparme en forma directa y concreta de mi propio Chi. Una parte del mismo es heredado de los padres al momento del nacimiento. Nada puedo hacer para modificar esta clase de energía heredada, más sí puedo conservarla. Esta clase de energía (humana) se la llama Ching (Esencia). Podemos pensarlo como un reservorio energético, un tanque de nafta alojado en mis riñones, el cual iré utilizando a lo largo de mi vida hasta que, al acabarse el reservorio, moriré. Por eso, si deseo vivir más tiempo y con una buena salud, trataré de conservar mi Esencia (Ching).
Existe en el ser humano un segundo tanque o reservorio energético alojado debajo del ombligo y llamado Tan Tien inferior, en el cual puede cultivarse y almacenarse Chi. ¿Cómo cultivo y aumento mi Chi? El Chi humano se incorpora a través de la respiración y de la comida, y se altera con el pensamiento y el sentir.

Ejercicios respiratorios. Respirar aire. Aire que respiro como ser humano en un planeta dado, éste planeta Tierra. Aire con mayor o menor grado de pureza, de limpieza o de toxicidad, siendo hasta ahora el propio ser humano el agente con mayor grado de posibilidad de definir esta limpieza o toxicidad del mismo. Aire, Cielo.
La comida que ingiero proviene de la tierra de la Tierra. El Sol está lastimando algunas plantas porque las civilizaciones han roto la capa de ozono. Las frutas y vegetales han perdido nutrientes porque la tierra los ha perdido también. Nuevamente somos nosotros como especie los mayores responsables. El Di Chi, el Tian Chi y mi Ren Chi. Todos relacionados.
Conocer, entender, saber, tomar conciencia, responsabilizarse. ¿Qué clase de Chi estoy incorporando al comer un pancho con mayonesa? ¿Cómo se producen ambos? ¿Qué se altera para poder producirlos?
¿Qué “calidad” de Chi incorporo al comer unas galletitas de color amarillo envasadas en un papel plástico? ¿Qué se altera para que se los pueda producir y comercializar?
¿Qué “calidad” de Chi incorporo al beber un líquido marrón contenido en una botella plástica y con una etiqueta que lleva plomo en la tinta? ¿Qué se alteró para que se lo puedo estar vendiendo en el supermercado? ¿ A dónde va a parar ese envase plástico y esa etiqueta con plomo?

Mi propio Chi, el Ren Chi, yo mismo vivo en esta Tierra - que posee su Di Chi - y rodeados del Universo con su Tian Chi; todos coexistiendo y vinculados. Puedo no saberlo, ignorarlo, más si lo sé, tengo la responsabilidad del que sabe. No necesariamente la obligación legal, social o familiar, pero sí la responsabilidad. Responsabilidad que adquiero en el momento en el cual tomo conciencia de las consecuencias de mi conducta humana sobre algo mucho más grande como son la Tierra y el Universo.
Yo, que escribo esto con convicción, siento mi responsabilidad transformarse en cierta obligación de acción a favor del equilibrio energético: de mi propio cuerpo humano, pero también de la Tierra y del Cielo. No necesariamente realice una “gran” acción, pero sí al menos un primer paso. ¿Qué primer paso deseo dar?